sábado, 13 de julio de 2013

Pequeña Guerrera.

Erin caminaba junto a su madre, de regreso a la escuela. Odiaba que siguieran tratándola como a una niña chiquita.
_Puedo ciudarme sola, mamá.
_Solo pesas 50 kilos y mides un metro y medio. ¿Cómo podrías?
_El hecho de que me acompañes sólo supondría un estorbo para mí si trataran de atacarnos. Además, no eres inteligente, el criminal te mataría por insoportable en menos de treinta segundos.

Y, como si el peligro hubiera sido llamado, allí se presentó.

Era un hombre, grande y fuerte. Con una 38.

"¿Qué podría hacer ahora? Esto no hubiera pasado si dejara de hacerse la intocable", pensó la vieja.

El hombre tenía un arma en su cabeza, para impedir que la hija escapara. ¿Cómo reaccionaba ahora? Le había dicho que sería un estorbo. Empezaba a manosearlas, y no parecía tener intenciones de detenerse.

_¡ESPERA! Gritó a su agresor, cuando vio que empezaba a desnudarla. Lo cierto, es que el muy enfermo se divertía asaltando a  madres con sus hijas, chicos con sus novias... y a todos los violaba, delante del otro.

El hombre (si se puede llamarlo así) la miró sorprendido.

_Tómame a mí. Déjala a ella.

Aunque sabía que, para las personas así, tener sexo con alguien a voluntad, no era satisfactorio. Acertado: ni la menor contestación por su parte. Entonces, decidió optar por otra estrategia.

_¿Qué pasa?-le dijo-¿temes acabar demasiado rápido si lo haces con una de mi edad? ¿No puedes controlarte? Yo creo que por eso nos obligas... te excita menos, así tardas más.

Erin se acercaba a él, tocándose ligeramente, mientras procuraba ser provocativa. Y él, pensó que era la situación más morbosa que haya vivido. Luego podría violar a la vieja, y atormentarla a ella con eso. Le haría creer que la dejaría con vida si se dejaba... pero no lo haría ni en el más remoto de sus sueños. Además, en el fondo no lo iba a disfrutar, sería un sometimiento puramente psicológico... Interesante.

_Sé que lo deseas-murmuró con una voz tan sensual, que el macho se sintió atravesado por una corriente eléctrica. ¿Cómo rechazarla? Después se pasó la lengua por los labios... ¡Mierda! Y su entrepierna dio tal tirón, que ya no pudo aguantar.

La mujer miraba la escena atónita. ¿Qué rayos creía que estaba haciendo? Esa no podía ser su hija, no...

La muchacha sabía que aunque su madre creyera realmente que lo estaba disfrutando, cuando se consumara el acto, no podría contenerse. Y probablemente terminaran muertas las dos. Ahora estaba llorando sin control.

_ESCUCHA-le dijo-Escucha mamá, él va a violarme.-El llanto se intensificó como nunca. ¿Por qué tenía que ser tan débil? Debía buscar una forma de que no interviniera.-Quédate quieta, no hagas nada. Si lo haces te matará, y cuando esto acabe, necesitaré una madre fuerte que me sostenga. ¿Entendiste?

La realidad la golpeó como un balde de agua fría. Tenía razón, era su madre y no estaba actuando como tal. Cerró los ojos con fuerza, mientras escuchaba que el hombre la azotaba contra el muro.

Se despegó para aliviar el dolor de espalda, y entonces desabrochó el pantalón de su agresor.

Bajó. Se sentía tan asquerosa. Pero debía pretender que lo estaba disfrutando. "Vamos, Erin, hazlo por la idiota de tu madre", se dijo. Entonces, intentó gemir mientras hacía su labor.

Ahora podía ver la cara de semejante ejemplo psiquiátrico. Estaba contraída en una gran mueca de placer, tenía las manos a un lado y un arma en una de ellas, que amenazaba con caerse de un momento a otro.

"Es hora", pensó. Entonces, con un rápido movimiento, se la arrebató soberanamente. Y su, ahora víctima, yacía en el suelo, con la cara bañada en sangre.

Ella no paró, oh, no. Sería la peor miseria si dejara que semejante enfermo se escapara, y le dio un tiro en la pierna.

_A ver cómo explicas eso-dijo, mientras le apuntaba.-¿Sabes, cariño? Yo que tú lo pensaría mejor antes de volver a intentarlo. Mejor ve al hospital cuanto antes. ¿No querrás que se infecte?-Lo escupió con más placer del que había sentido él al haber recibido el oral.-Pero también tienes la opción de morir-prosiguió.-La cárcel es terrible, especialmente para los violadores, y las basuras como tú no merecen vivir.

Dicho esto, se dirigió nuevamente a su madre.

_¿Estás bien?-preguntó.
_Perdóname, hija, por mi culpa tuviste que hacer eso...
_Te dije que serías un estorbo. No te preocupes, podría haber sido peor. Sólo recuerda que el tamaño no hace a la heroína, y procura mantener la calma la próxima vez. Si te digo algo, es porque sé lo que hago.